Artículo 2. Evaluación del programa migrante 3x1. Caso México

Rosalinda Gámez Gastélum
Yadira Carrera Ontiveros

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Resumen:

Este artículo efectúa una evaluación de consistencia y resultados del programa gubernamental “migrante 3 x 1 “, instrumentado por el Gobierno Federal a través de la Secretaría de Desarrollo Social, analizando el resultado que ha tenido en términos de las dimensiones de economía, eficacia, eficiencia y calidad en la vida de los migrantes y sus familias. Este programa es impulsado por los migrantes radicados en el exterior, para colaborar en acciones y obras sociales que contribuyan al desarrollo de sus comunidades de origen. Este programa conjunta recursos de los migrantes y de los gobiernos federal, estatal y municipal. La pesquisa es de naturaleza mixta, ya que utiliza técnicas de recolección de información de naturaleza cualitativa y cuantitativa.

Palabras clave: migrantes, programas públicos y evaluación.

Introducción

La evaluación presentada es a nivel organizacional, tomando en cuenta los indicadores de economía, eficacia, eficiencia y calidad de este programa público y su interacción con los clubes de migrantes mexicanos en Estados Unidos en los cuatro componentes básicos del programa de la Secretaría de Desarrollo Social. El paper está dividida en tres apartados: dos teóricos, en donde se abordan las dimensiones de investigación de las remesas colectivas y la práctica transnacional; el segundo analiza las principales teorías y enfoques sobre la evaluación de políticas y programas públicos, especialmente del ámbito social. Finalmente, en el tercer apartado del estudio de caso, es donde se revisan los indicadores de economía, eficacia y eficiencia del citado programa y se presenta un primer esbozo sobre la calidad del citado programa a nivel nacional.

1. Las remesas colectivas y la práctica transnacional
Los migrantes mantienen vínculos trasnacionales no sólo con sus familiares, sino también con la comunidad. El envío de las remesas ha rebasado el ámbito de lo familiar y se ha convertido también en un vínculo con la comunidad de origen porque ese dinero permite financiar proyectos para el beneficio colectivo de sus localidades.
Las comunidades de migrantes reconstruyen vínculos activos en la formación de espacio social y en impulsar políticas para el desarrollo de su terruño. Los migrantes se han convertido en cofinanciadores de proyectos urbanos del lugar de donde partieron y desde el otro lado de la frontera estrechan lazos con sus connacionales y a la vez impulsan el desarrollo de sus regiones.
El programa 3x1 tiene características que Luis. E. Guarnizo (1997) llama “transnacionalismo desde arriba” por la participación de actores institucionales o Estados y “desde abajo” porque comprenden actividades que son el resultado de las iniciativas de origen popular que realizan los migrantes ordinarios y sus contrapartes en sus país de origen. Este vínculo material que mantienen en el ´ámbito económico también entrelaza los vínculos emotivo-afectivos que impactan en los beneficios socioculturales. A su vez, este programa es un incentivo del gobierno para impulsar a los clubes de migrantes a participar en alianzas con gobiernos federal, estatal y municipal a fin de promover el desarrollo (Orozco, 2005: 209)
Los clubes de migrantes han ocupado un papel importante no sólo para defender y apoyar a sus agremiados en Estados Unidos, sino también han sido activos en ayudar a sus comunidades de origen con asistencia para el desarrollo. Han apoyado desde proyectos comunales, mejoras de calles, abastecimiento de agua, restauración y construcción de Iglesias, parques, puentes, servicios de alumbrado, bibliotecas e instalaciones deportivas (Zárate-Hoyos, 2005: 198). Los clubes se convierten en nodos, mediante los cuales fluye la información y los recursos de los migrantes para mantener vínculos trasnacionales con sus ciudades de origen.

El programa 3x1, sirve como un potencial vínculo entre los que se van y los que se quedan. “Nos lleva más allá del vínculo directo del fenómeno migratorio hacia ámbitos de interacciones en los que los sujetos que permanecen mantienen relaciones sociales por encima de las fronteras, mediante diversas formas de comunicación (Leviit, 2004: 68). Este vínculo material que mantienen en el ámbito económico también entrelaza vínculos emotivos-afectivos que impactan en los beneficios socioculturales. El alcance de este vínculo material no se da por igual en todas las regiones de México. La mayor intensidad se da en las regiones consideradas con más alto nivel de migración. En Sinaloa ocupa el lugar 22 en el contexto nacional en cuanto al número de migrantes y 3.26 por ciento de las viviendas reciben remesas, lo que lo ubica con un grado medio de intensidad migratoria, según estimaciones de Conapo.
La participación del migrante se ha reconfigurado. Los que se van siguen presente financiando obras de infraestructura social que ayudan a resolver necesidades de sus comunidades de origen. “En la mayoría de los países en desarrollo, las remesas internacionales tienen un efecto profundo y creciente en la pobreza, la distribución del ingreso y del desarrollo económico, especialmente en las zonas rurales” (Zárate- Hoyos, 2005:179). Ahora los migrantes son agentes interdomésticos, es decir, participantes en aspectos que trascienden la frontera internacional y con una gama de relaciones familiares, sociales, económicas y políticas (Orozco, 2005: 221).
Ahora las comunidades reciben influencia de objetos y remesas colectivas dentro de su campo de relaciones sociales. El migrante al participar en esta práctica social que atraviesa fronteras exhibe una forma trasnacional de ser (Levitt, 2004:68).

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