Artículo 5. Vulneración de los niños y adolescentes en su derecho de acceso a internet; hacia una gobernanza en internet

Ariana Núñez Escalante

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Resumen
En México, a partir de la Reforma en Telecomunicaciones de 2013, se reconoce el derecho de acceso a internet para todos los mexicanos, como un referente para un mayor desarrollo y competitividad. No obstante, al reconocer dichoderecho, no se previeron algunos aspectos de seguridad y resguardo de integridad del usuario.
En nuestro país, los niños, niñas y adolescentes (NNA), por ser nativos digitales, son la población que hace un mayor uso del derecho de acceso a internet. Pero al dejar en manos de los menores la autogestión de dicho derecho, se corren diversos peligros, pues la vida de estos gira en torno a una conexión continua y, con ello, la posibilidad de que otros derechos como a la privacidad, a la intimidad y a la no discriminación, sean vulnerados a través del ciberbullying, el grooming y la pornografía infantil.
En este contexto, surge la importancia de abrir no solo un debate sobre las medidas pertinentes para regular el uso de internet, sino la de construir un modelo para el resguardo de la integridad de los menos en la efectivización de sus derechos. Ante dicha necesidad, emerge el paradigma de gobernanza de internet.

Palabras clave: derechos, niños, niñas y adolescentes, ciberdelitos, regulación y gobernanza de internet

Introducción
En el contexto de la sociedad de la información y conocimiento en México se ha reconocido como derecho el acceso a internet y ello ha implicado una serie de retos en materia de política pública que resguarde la integridad del ciudadano en la efectivización de dicho derecho.
La omisión, por parte del gobierno —en primer término—, legal, ha incidido para que se configuren nuevos problemas en el marco del ciberespacio, tales como el ciberbullying, el cibergrooming y la propagación de pornografía en la red, por citar algunos.
Al ser nativos digitales los niños, niñas y adolescentes, se les considera como los usuarios más vulnerables, ya que estos pasan gran parte de su día conectado, aumentando su exposición a los peligros latentes inmersos en internet. Aunado a ello, su baja capacidad de análisis por su inexperiencia y madurez, para detectar dichos peligros, los convierte en el principal foco de los “depredadores online”.
Ante ello, se considera pertinente avanzar hacia una gobernanza de internet en nuestro país, que contribuya en una gestión segura y justa y que permita establecer parámetros de interacciones en la red, sin que con esto implique el coartar otros derechos humanos como la libertad de expresión y el derecho a la información.
El debate sobre la gobernanza de internet ha sido complicado hasta para llegar a un acuerdo sobre su propia definición. Esta cuestión, que puede parecer superficial, tiene en cambio consecuencias significativas, pues diferentes percepciones del significado de este término impulsarán diferentes enfoques sobre las políticas y generarán distintas expectativas.
“Así, los especialistas en las telecomunicaciones tenderán a ver la gobernanza de internet a través del prisma de la infraestructura técnica; los especialistas informáticos se centrarán en el desarrollo de estándares y aplicaciones; los especialistas en comunicaciones acentuarán la facilidad de la comunicación; los activistas de los derechos humanos pensarán en la libertad de expresión la privacidad y otros derechos humanos básicos; los abogados se centrarán en la jurisdicción y la resolución de disputas; los políticos normalmente tenderán a centrarse en los medios de comunicación y los temas que resultan atractivos para el electorado, como el optimismo tecnológico y las amenazas, en tanto que los diplomáticos se preocuparán, principalmente, del proceso y la protección de intereses nacionales. La larga lista de perspectivas profesionales que podrían colisionar en cuanto a la gobernanza de internet podría continuar” (Eduardo Gelbstein, 2005).

El reto es que cada una de las partes implicadas —desde sociedad civil, gobiernos y empresas privadas con pertinencia en el ámbito— logre consensos para mejorar la calidad de vida virtual de las personas. Esto no puede hacerse sino desde una visión o paradigma “multi-stakeholder”. De esa forma se logrará considerar los enfoques o perspectivas de cada una de las partes y así construir un modelo real de gobernanza de internet.
En ese contexto es que la presente busca plasmar cómo es que los derechos de los NNA, en la efectivización de su derecho de acceso a internet, se han vulnerado, por la falta de una gobernanza de internet en México, todo ello en el marco de la sociedad del conocimiento/información.

Antecedentes
Como en todos los tiempos y edades, el ser humano está en una constante configuración, no solo desde el punto de vista particular o individual, sino que su replanteamiento de identidad da como resultado una metamorfosis integral, es decir, los principales fundamentos de la sociedad son trastocados y se gestan nuevos paradigmas en lo económico, político y social.
Antes del siglo XX los cambios sociales se daban entre una región y otra en diferentes tiempos; no existía realmente una interdependencia, las culturas difícilmente se penetraban unas a otras, debido a las distancias y lo primitivo de los flujos de información y comunicación. No obstante, a partir de la revolución tecnológica, de las comunicaciones y el fenómeno de la globalización, potenciado principalmente por la aparición de internet, estos cambios suelen ser cada vez más paralelos. Y esto genera nuevos paradigmas en todas las esferas que involucran a la sociedad.

Hoy en día vivimos bajo la designación denominativa de “sociedad de la información” o “sociedad del conocimiento”, entendiendo a esta como una “sociedad que crece y se desarrolla alrededor de la información y aporta un florecimiento general de la creatividad intelectual humana, en lugar de un aumento del consumo material” (Masuda, 1994). Es decir, el fundamento de la sociedad actual y su desarrollo subyacen de los flujos de información y la aplicación de estos en diversidad de ámbitos.
De ahí que, el acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), en especial a internet, y la inclusión digital, se han consagrado como derechos humanos internacionales, reconocidos como de cuarta generación. Ello, justificado en la noción de que “internet es un potente facilitador de los derechos humanos. Como medio de comunicación, las libertades que alienta internet para expresar ideas, conectarse y asociarse con otros y ejercer nuestra creatividad humana e innovación no tienen precedentes. Estas libertades constituyen elementos básicos de la autonomía personal, la dignidad y los derechos humanos básicos” (Internet society, 2015, p.1).
De igual forma, en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información de 2003, en Ginebra Suiza, se declaró el “deseo y compromiso común de construir una sociedad de la información centrada en la persona, integradora y orientada al desarrollo en la que todos puedan crear, consultar, utilizar y compartir información y conocimiento (…) para que puedan emplear plenamente sus posibilidades en la promoción de su crecimiento sostenible y en la mejora de la calidad de vida (…)” (UIT, 2005).

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